El
contenido tiene relación con los conocimientos previos, vivencias, intereses y
necesidades de significación vital para el niño, con otros aspectos de su
comunidad y hasta se rompe con el esquema tradicional de la exposición que iba
dirigida exclusivamente a los conceptos, porque se incorporan mensajes para su
crecimiento personal, relacionados con sus deberes y derechos, con el ambiente,
la limpieza, el orden, y con el espíritu de colaboración y solidaridad. En el
caso de las operaciones de clasificación y seriación permiten alcanzar el
concepto de número, y a través de la correspondencia de términos se adquiere la
noción de conservación de la cantidad; proceso que se complementa con el uso
del color y del tamaño, por ser elementos útiles para visualizar esas
operaciones.
De
manera inductiva se distinguen conceptos opuestos; mediante algoritmos gráficos
se explican los pasos a seguir y se recurre a la manipulación de objetos
concretos, para alcanzar la noción de medida. Cabe destacar que el uso de
textos son los únicos que incorporan al final de cada proyecto, una planilla de
evaluación constructivista, donde se ubican las casillas para la
autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación, tanto en el aspecto
cognoscitivo como en lo social, emocional y valorativo.
Esto
le permite al docente incentivar la participación del niño, compañeros, padres
y representantes, en la observación de los logros alcanzados en el proceso de
aprendizaje, y de esta manera se promueven actitudes favorables hacia la
disciplina matemática desde los primeros niveles de escolaridad, para que se
superen las dificultades que posteriormente se reflejan en los siguientes
niveles educativos; dependiendo en gran medida del enfoque y del uso que se
haga del libro, así será la contribución de éste dentro de un modelo
constructivista, sino por el contrario facilitaría el apego a un modelo
bancario y conductista, como muchas veces pasa en muchos centros escolares en
la actualidad.


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